Los dispensadores sin contacto son la mejor solución para un ambiente 100% higiénico. Mediante sensores que detectan el movimiento de vuestras manos, suministran desinfectante o jabón en la cantidad necesaria sin ningún contacto.

Incluyen además bombas reemplazables, con las que podréis elegir si usar relleno líquido, gel, o espuma. Otra ventaja es la alimentación con pilas, la que garantiza su operación durante varias semanas y meses.